Efesios 4:1-10 (Reina-Valera 1960)
1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. 9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Que interesante ha sido nuestro estudio sobre la carta a los Efesios. No sé a ustedes, pero para mí ha tenido grandes lecciones y me ha ayudado a entender un poco mejor lo que Pablo nos quería dar a entender. Hoy iniciamos nuestros devocionales en el capítulo 4 de esta carta.
Ayer vimos la oración que hace Pablo por los Efesios. En el capítulo de hoy, Pablo nos hace una llamado para que vivamos conforme a nuestra vocación. Pero, ¿Cuál es nuestra vocación? Bueno, es el Cristianismo. Esto ya lo habíamos estudiado en otro devocional por lo tanto no vamos a entrar en mucho detalle. Pero lo importante es recordar que debemos vivir conforme a lo que hemos elegido: ser cristianos.
A partir del versículo 2, Pablo nos hace un llamado para ser humildes, mansos y soportarnos los unos a los otros en amor y paciencia. Muchas veces los cristianos actuamos como que fuéramos personas normales y dejamos que las rencillas se apoderen de nosotros. Sin embargo, debemos recordar que somos llamados a ser diferentes y que parte de nuestro testimonio es soportar muchas cosas que la gente común no soporta. Ahora, mas allá de soportarlo, esta la actitud de nuestro corazón. Pablo nos dice acá que si vamos a hacer algo y no es de corazón, entonces que sería mejor no fingir soportar o amar a una persona.
Ahora bien, esto tiene un bien común. La razón por la cual debemos tener la actitud antes mencionada es porque somos un mismo cuerpo en Cristo y compartimos una misma creencia. Tal vez Pablo se hacia esta pregunta ¿Cómo podemos convencer a los demás que Cristo es lo mejor si no nos podemos amar los unos a los otros?
La próxima vez que sientas rabia o ira o enojo contra un hermano piensa en este pasaje de Efesios 4. ¿Qué es lo que pide Cristo de nosotros? Recordemos todo lo que soporto Jesús en esta tierra por amor. ¿Entonces, porque a veces es tan difícil para los cristianos llevar una buena relación con los demás miembros de la Iglesia?
Que Dios te bendiga,