Donde esta Dios cuando mas lo necesito

En Tiempos Difíciles, Dios PELEA por Ti

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Salmos 77:7-15 (Reina-Valera 1960)

7 ¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio?
8 ¿Ha cesado para siempre su misericordia?
¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?
9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia?
¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah
10 Dije: Enfermedad mía es esta;
Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
11 Me acordaré de las obras de JAH;
Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
12 Meditaré en todas tus obras,
Y hablaré de tus hechos.
13 Oh Dios, santo es tu camino;
¿Qué dios es grande como nuestro Dios?
14 Tú eres el Dios que hace maravillas;
Hiciste notorio en los pueblos tu poder.
15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo,
A los hijos de Jacob y de José. Selah

Muchas veces en nuestro diario vivir, tenemos la actitud del Salmista en el Salmo 77. En los versículos del siete al nueve, vemos que el Salmista hace una serie de preguntas cuestionando la presencia de Dios en su vida. El se pregunta si Dios ya no es misericordioso, si ya no cumple Sus promesas o si se olvida de Sus piedades.

Es muy normal en nuestra vida preguntarnos dónde está Dios cuando estamos en dificultades o pruebas. También es fácil culpar a Dios por permitir situaciones difíciles, sin embargo, nos olvidamos que aun lo que parece tragedia está dentro del plan perfecto de Dios.

Recordemos que Dios no nos dará una prueba mayor a lo que podamos soportar. De esto soy testigo. Hace dos años y tres meses uno de mis hermanos menores, gran siervo de Dios, pasó a la presencia del Señor luego de un accidente de tránsito. Mi hermano se durmió y despertó al lado de su Padre Celestial. Recuerdo que le dije a mi madre que yo NUNCA más iba a poder sonreír ni quería sonreír. Le pregunte a Dios muchas veces PORQUE. Si yo sé, siempre te dicen que a Dios se le pregunta PARA QUE y no porque. Pero si en mi corazón ese para que realmente significaba PORQUE, la verdad da lo mismo, ya que la respuesta de Dios es siempre igual: TODO está dentro de Mi plan perfecto. Hoy, dos años y tres meses después, puede decir que volví a sonreír hace mucho tiempo, puedo decir que estoy gozoso, puedo decir que estoy motivado a seguir adelante y cumplir lo que Dios tiene para mí. ¿Extraño a mi hermano? Si, como no se lo imaginan. ¿Es igual mi vida sin él? No, es dura y la cicatriz nunca sanara por completo, al menos no en esta tierra. Pero estoy gozoso porque sé que él está en el lugar donde desearía estar y con su Salvador a quien tanto ama.

En el versículo diez del Salmo 77, el autor nos dice: “…enfermedad mía es esta;…”. La enfermedad a la que se refiere es la misma que acabamos de describir anteriormente, aquella de pensar que Dios nos abandona o se olvida de nosotros. Sin embargo ¡el autor también plantea la cura para este mal! Desde la segunda parte del versículo diez y hasta el final del doce, Asaf, autor de este Salmo,  nos da la receta y el orden en que se debe aplicar esta medicina.

En primer lugar, debemos ACORDARNOS de las obras de Jehová. Entre las cuales podemos nombrar: la creación, el Diluvio, Las diez plagas de Egipto y la división del Mar Rojo, entre otras. Si tenemos estas imágenes continuamente en nosotros será fácil asombrarnos acerca de lo maravilloso y grande que es nuestro Dios.

Además de acordarnos de Sus obras, también debemos MEDITAR en ellas; debemos estudiarlas, comprenderlas, llegar a conocerlas por completo, y creerlas como ejemplos claros del poderío de nuestro gran Dios.

Finalmente, para que la receta sea efectiva y cumpla su propósito debemos HABLAR de estás maravillas las cuales Dios ha hecho en el pasado. Debemos hablar de ellas porque es importante que reflejemos lo que creemos y lo que sabemos sobre Dios.

Si seguimos los pasos antes mencionados, y en el orden descrito, podremos tener la seguridad de nuestra fe crecerá y seremos capaces de alejar la duda cuando invada nuestra mente.

Hoy quiero que pienses en esto: si Dios se tomó el tiempo para hacer todas las maravillas que conocemos, si se tomó el tiempo para crearte y hasta sabe cuántos cabellos hay en tu cabeza ¿no crees que también se encargara de estar SIEMPRE a tu lado?

Lo ÚNICO que pide de ti, es que le abras tu corazón y le permitas ser el Señor de tu vida. Entrégale hoy tus cargas a Dios y deja que El gane las batallas por ti. Recuerda siempre que: El es el Dios que hace maravillas y todos los pueblos son testigos de ello. ¡El PELEA por ti!

Bendiciones,