Deuteronomio 4:3-4 (Reina-Valera 1960)
3 Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal-peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti. 4 Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.
¿Dios es celoso? La respuesta es sí. El quiere amor, respeto y obediencia de nuestra parte, y no quiere compartir eso con nadie más. Uno de los diez mandamientos es que no debemos tener dioses ajenos delante de Dios. Él no quiere que nada más ocupe el primer lugar en nuestra vida.
Estos dos pasajes demuestran las consecuencias de tener otros dioses y las consecuencias de escoger amar y seguir a Dios. Los israelitas que escogieron a otro dios fueron destruidos por Dios. Por otro lado, los que escogieron servir a Dios fueron recompensados con estar vivos y ver la Tierra Prometida.
Entonces, ¿los seres humanos no tenemos opción? No es cierto, si la tenemos. En este mundo existen únicamente dos caminos: el camino de salvación que Dios nos ofrece, o el camino de condenación que ofrece Satanás. La decisión es nuestra, si escogemos el regalo de Dios obtendremos la recompensa, pero si escogemos lo que el mundo ofrece entonces estaremos sellando nuestra condena.
Para muchos esto es INJUSTO, pero aún en nuestra vida diaria vemos ejemplos de esto mismo. El hijo que no obedece a sus padres recibe castigo, el ciudadano que no obedece las leyes del país será castigado, el empleado que desobedece a su jefe será despedido. En todos estos casos puede existir una salida al castigo después de cometer el error y a veces con solo pedir perdón se logra, a veces no. En el caso de Dios, cuando pides perdón por tus errores y tus pecados recibes la libertad de esa condenación eterna a la que todos los seres humanos estamos destinados.
Como dije antes, la decisión final es nuestra, o aceptamos el regalo de Dios o lo rechazamos. Si aún no has aceptado ese regalo y no sabes cómo hacerlo pero te gustaría entregarle tu vida a Cristo, te invito a seguir este enlace y encontraras los pasos que debes seguir para obtener ese perdón a todos tus pecados. Si ya eres salvo entonces quiero motivarte a que no te quedes callado y que le hables de ese gran regalo a otros.
Que Dios te bendiga,