Eclesiastés 12:13 (Reina-Valera 1960)
13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
El libro de Eclesiastés es un libro realmente hermoso. Esta semana tomé un tiempo para leerlo y meditar en lo que ahí se enseña. Me parecío increible porque precisamente hoy en día, más que nunca, la humanidad está sumida en las preocupaciones de la vida y nos olvidamos de lo verdaderamente importante.
El libro de Eclesiastés comienza hablando sobre las vanidades de la vida y no toma mucho tiempo darse cuenta que realmente estamos consumidos en materialismo y superficialidad que no dejan ningun beneficio para la vida. Los títulos que podamos obtener, se van a quedar atrás, las propiedades qu logremos comprar, también se quedarán atrás. Los carros, el dinero, la ropa, todo lo que adquiramos en esta vida quedará atrás cuando partamos a la presencia del Señor, entonces, ¿porqué tanto afán?.
Lo que debemos hacer es agradecer a Dios por todo lo que nos da y por las cosas que nos permite tener y disfrutarlas como un regalo de Dios. Pero, no deben ser nuestra prioridad. Nuestra prioridad en la vida debe ser una buena comunión con Dios, crecimiento espiritual y el ganar almas para Cristo. Todas las posesiones materiales que Dios nos da, deben convertirse no en un canal para enriquecerme yo, sino, en un canal para bendecir a otros que esten necesitados.
El versículo 13 del capítulo 12 nos dice que nuestro TODO debe ser temer a Dios y guardar sus mandamientos. Debemos procurar y comprometernos a vivir una vida en Santidad que sea agradable a Dios y que glorifique a Dios. Lo demás en nuestra vida pasará, pero lo que hagamos por Dios y las almas que ganemos para Cristo son eternas y es lo único que nos vamos a llevar por la eternidad.
Has un alto en el camino y piensa ¿cuál es la prioridad en tu vida? Si no puedes responder que es Dios, te invito a que tomes las decisiones necesarias para que Dios se convierta en lo más importante en tu vida.
El lo merece! Que Dios te bendiga!
Los días de nuestra edad son setenta años: Si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan y volamos. Sal. 90:10
Vanidad de vanidades dijo el Predicador, todo es vanidad Ec. 12:8
Hoy todos los hombres han perdido a Dios como posesión propia, y no tiene una verdadera morada. Las personas caídas no tiene rumbo y vagan sin tener un hogar. Aunque en su ser natural vivan en un edificio, una mansión o una chosa, en su interior no tiene reposo, no tienen una verdadera morada.
La verdadera condición de la vida humana se puede resumir en una palabra: vanidad.
El Rey salomón, dijo que el hombre no tiene ningún provecho de todo su trabajo con que se afana debajo del sol, y que una generación viene, pero no hay memoria de lo que precedió; por tanto todo es vanidad de vanidades (Ec. 1:2-11)
Dios es la verdadera morada y posesión del hombre y si nuestro interior esta ocupado por cualquier persona o cosa, el Señor no tiene cabidad en nosostros y no puede hacer su morada en nosotros y de esa manera no puede llegar a ser nuestra posesión.
Un ejemplo de esto es: tenemos un vaso en el cual nosotros decidimos de que va a estar lleno, si decidimos que va a estar lleno del mundo, pues de esto estará lleno y nos volvemos esclavos del mundo y si nuestra decisión es que deseamos que este lleno de Dios tenemos que vaciarlo del contenido incorrecto a fin de que contenga a Dios como su contenido.
Nosotros somos vasos Preciosos que hemos sido creados para contener un Gran Tesoro y este Tesoro es Dios. Al tener a Dios como nuestro contenido, cumplimos de esta manera El Propósito por el cual fuimos creados y de esta forma podremos expresar a Dios y muchos hombres y mujeres seran atraidos y ganados para que ellos también tengan a Dios como su contenido y posesión.