Daniel 3:17-18 (Reina-Valera 1960)
17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.
Muchas veces de niño escuche la historia de los tres amigos de Daniel y como ellos, Sadraac, Mesac y Abed-Nego, fueron echados al horno de fuego ardiendo luego de rechazar adorar la estatua que el rey Nabucodonozor había levantado. Esta historia es una de las mas maravillosas y asombrosas que he escuchado, sin embargo, pocas veces le ponemos atención a todo lo que se desarrolla previo a lo que nos enseñan en escuela dominical.
Hace más o menos dos años y medio, los versículos 17 y 18 tomaron un sentido muy especial en mi vida. Como ya lo he mencionado antes, mi hermano Manuel con tan solo 20 años murió en un accidente de tránsito y mi vida se derrumbo. Pensé que nunca más iba a poder sonreír de nuevo y me preguntaba todos los días como iba a hacer para vivir el resto de mi vida sin mi hermano. Mis padres me pedían que confiara en Dios y la gente me decía que todo estaba bien porque mi hermano estaba en el cielo, pero para mí NADA de eso importaba en ese momento; yo solo quería ver a mi hermano.
Unas cuantas semanas después escuche un mensaje sobre Daniel. Cuando llegue a mi casa me puse a leer los capítulos 2 y 3 del libro y me encontré con estos dos versículos; a partir de ese momento, mi vida dio un giro y comencé a entender poco a poco lo que Dios quería decirme a través de la situación del accidente.
Regresemos en el tiempo e imaginemos a los amigos de Daniel, el rey les dice o adoran mi estatua o los quemo. Ellos le dicen al rey con mucha seguridad que ellos están seguros que Dios puede librarlos, pero Y SI NO lo hace, no importa porque aun así no te vamos a adorar a ti. ¡Que valor el de estos hombres y que confianza la que tenían en Dios!
En estas últimas semanas he estado leyendo una serie sobre el Apocalipsis llamada “Dejados Atrás”. En este momento estoy en el libro que relata cómo será el momento en que los hombres sean marcados con el número de la bestia y dice que muchos serán muertos por rechazar esa marca. Es increíble para mi pensar en cómo serán esos últimos tiempos y como muchas personas se verán en la misma situación en la que se vieron los amigos de Daniel; pero ¿Cuántos tendrán el valor de dar su vida confiando que Dios los librara y los llevara a su presencia?
Yo se que Dios pudo haber mantenido despierto a mi hermano por 3 kilómetros más, también se que pudo haber hecho que se durmiera un poco antes o después donde no había arboles. Dios incluso pudo haber impedido que mi hermano realizara ese viaje. Pero, Y SI NO, no importa, aun en medio del dolor y el sufrimiento que nunca se quita, podemos decir que sabemos que Dios todo lo tiene bajo control y el cumple un propósito perfecto.
Hoy dos años y medio después soy testigo de las maravillas que Dios ha logrado en mi vida, en la vida de mis hermanos, en la vida de mis padres y aun en la vida de mis amigos con la partida temprana de Manuel.
Dios Gracias porque aun en medio del dolor, de las tristezas y de las dificultades, podemos confiar en Ti y podemos tener la seguridad que todo lo que sucede es por tu perfecta voluntad. Gracias por la valentía como la de los amigos de Daniel, y que por ellos podemos tener el coraje de saber que nos vas a proteger, Y SI NO, sabemos que seguiremos enfocados en nuestra meta final.
Que Dios te bendiga,
Gracias Daniel por tan bella reflexión. Bendiciones!
Hola, gracias por seguir leyendo nuestro blog. Estamos de regreso y esperamos seguir siendo de bendicion para todos.
Gracias Jo te amo y buenas noches
La verdad es que el dolor nunca se irá de nuestros corazones, pero también es verdad que Manuel siempre está presente en todos los detalles de nuestra vida, en las cosas pequeñas, en las grandes, en las conferencias, en los paisajes. un día el Señor ejugará todas nuestras lágrimas con sus propias manos, y estaremos juntos por la eternidad. Te amo