El Resultado de Creer en lo que Dios Dice

29 10 2009

Josué 2:1-11 (Reina-Valera 1960)

1 Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí. 2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra. 3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra. 4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. 5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis. 6 Más ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado. 7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los  perseguidores. 8 Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo: 9 Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. 10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. 11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.

Ayer vimos, a mi gusto, uno de los pasajes más hermosos de la Biblia; nos tomamos el tiempo para estudiar un poco acerca de los inicios de Josué como líder de Israel y las promesas de Dios para su vida. Hoy no nos vamos a enfocar tanto en Josué, por el contrario nuestra atención va a estar dirigida a una mujer muy particular; Rahab la ramera.

En este momento Josué se encontraba frente al reto más grande de su vida: llevar al pueblo de Dios a la tierra prometida, como te dije ayer, Josué tenía muy claro lo difícil que era el pueblo de Israel; pero aun así asumió el reto. Como primera tarea Josué envía a dos espías para inspeccionar la tierra. Antes de entrar al tema de hoy más a fondo, quiero que veamos algo importante acá, Josué sabia que Dios les había prometido la tierra, pero aun así envió dos espías; ¿Por qué? Porque Josué quería estar totalmente preparado para lo que iba a enfrentar. Muchas veces los cristianos nos confiamos que Dios pelea por nosotros, pero nos olvidamos de mantener nuestras mentes y corazones alertas. ¡Que gran lección nos da Josué acá! Aun sabiendo que esta tierra era una promesa de Dios siempre se mantuvo un paso adelante y preparado.

Ahora bien, cuando los dos espías llegan a Jericó buscan a una ramera, Rahab. ¿Por qué buscaron los espías una ramera? Pues es muy sencillo, nadie sospecharía de ellos y pensaría que solo son clientes de la mujer. De hecho esto lo podemos ver en los versículos 2 al 6. Cuando los enviados del rey llegan a preguntar por los espías ella les dice que no sabe nada, que eran clientes y que se fueron antes de que oscureciera. Los espías no podían tener mejor cuartada que esta y su estrategia funciono de maravilla. Los soldados de Jericó fueron tras ellos al desierto y ellos estaban a salvo en la casa de Rahab.

Lo que más quiero destacar el día de hoy es la reacción de Rahab y el porqué de la ayuda que ella les ofrece. Rahab, al igual que el resto de Jericó, sabían lo que Dios había prometido a los Israelitas y aun más, sabían lo que Dios había hecho en el Mar Rojo a los egipcios. Ahora, a diferencia del pueblo de Jericó, Rahab teme a Dios y decide creer en Dios y colaborar en la obra de Dios, luego veras que esto le fue tomado a Rahab en cuenta y ella llega a ser parte del linaje de David y Jesús, aun mas es la única mujer, junto con Sara, que se menciona en el Salón de la Fama de la Fe (Hebreos 11).

Cuantas veces en nuestra vida escuchamos las maravillas y el poder de Dios y aun así seguimos siendo sordos a su llamado y advertencias. Rahab era una ramera, una prostituta, pero aun así Dios le perdono sus pecados y la uso para su obra. Esto nos enseña que no importa lo que sea nuestro pasado, si ponemos nuestra fe en Dios y dedicamos nuestro corazón a Él, Él hará grandes cosas con nosotros.

Que Dios te bendiga,

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