Aún en el Momento Más Difícil Ahí Está Dios

1 10 2009

Salmos 102:1-14 (Reina-Valera 1960)

1 Jehová, escucha mi oración, Y llegue a ti mi clamor. 2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; Inclina a mí tu oído; Apresúrate a responderme el día que te invocare. 3 Porque mis días se han consumido como humo, Y mis huesos cual tizón están quemados. 4 Mi corazón está herido, y seco como la hierba, Por lo cual me olvido de comer mi pan. 5 Por la voz de mi gemido  Mis huesos se han pegado a mi carne. 6 Soy semejante al pelícano del desierto; Soy como el búho de las soledades; 7 Velo, y soy Como el pájaro solitario sobre el tejado. 8 Cada día me afrentan mis enemigos; Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí. 9 Por lo cual yo como ceniza a manera de pan, Y mi bebida mezclo con lágrimas, 10 A causa de tu enojo y de tu ira; Pues me alzaste, y me has arrojado. 11 Mis días son como sombra que se va, Y me he secado como la hierba. 12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación. 13 Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. 14 Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión.

¡Que bueno es saber que aún en los momentos difíciles ahí está Dios! En este Salmo, el autor derrama su corazón a Dios y le cuenta lo mal que está y lo, si se quiere, deprimido que se encuentra, pero también sabe que el único que lo puede librar es el mismo Dios.

Muchas veces en nuestra vida nos encontramos en momentos de suma tristeza o incluso depresión, y pensamos que Dios se ha olvidado de nosotros. Eso lo podemos ver en los primeros dos versos de este Salmo, donde el autor le ruega a Jehová que lo escuche y que no esconda su rostro de él. A veces en medio de los problemas y dificultades pensamos que Dios nos deja solos, o no entendemos porque Él permite esas cosas, pero debemos recordar que todas las cosas suceden por una razón y que Dios NUNCA nos dará una prueba más grande de lo que podamos soportar. Dios quiere manifestar su poder en medio de nuestras tribulaciones; pero depende de nosotros el permitirle que lo haga.

Hace dos años y cuatro meses yo estuve en el mismo punto que describe el salmista en los versículos 3 al 11. Recuerdo como que si fuera hoy esa llamada de mi madre para avisarme que mi hermano no había llegado a dormir, los que conocieron a Manuel sabrán que eso no era normal en él. En ese momento se me despedazó el alma, sentí una puñalada fría que atravesaba mi corazón, pero guarde silencio y guarde una pequeña esperanza de que todo estuviera bien. Media hora después me vuelven a llamar y escuche a mi padre decir: “Se nos fue Danny, se nos fue…mi Mamu está en el cielo.” Esas palabras aun retumban en mi cabeza y comenzó la pesadilla. El camino de 300 metros desde la parada del bus hasta mi casa fue interminable y solo recuerdo que lloraba y no podía parar.

Después recuerdo como que estoy ahí cada momento desde ahí hasta que sepultamos a Mamu. En esos tres días  mi vida era literalmente lo que se describe en el Salmo. Unos pocos días después le dije a mi madre que nunca más iba a volver a sonreír. Los próximos seis meses fueron una completa montaña rusa en lo que a emociones se refiere (bueno, la verdad esto no ha cambiado mucho dos años después) pero un día le dije a Dios que yo ya no podía más, le pedí que se encargara de todo y que hiciera conmigo lo que quisiera porque yo no aguantaba más dolor.

Después de eso y sin poder explicarlo aún recuerdo que comenzó una recuperación inmediata en mi vida. Sí, he estado triste después de eso y muchas veces. He llorado a mi hermano muchísimas veces, pero volví a sonreír, volví a ser feliz y comprendí que aun en medio de ese dolor tan intenso Dios está ahí para sanar cualquier herida.

No sé que estará pasando en tu vida en este momento ni cual será tu condición emocional, pero puedo decirte con toda seguridad que si pones eso en las manos de Dios el te dará la paz que necesitas y te ayudara a salir adelante.

Si nunca le has entregado tu corazón a Cristo, hazlo hoy y comienza a experimentar la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Que Dios te bendiga,

Add to FacebookAdd to NewsvineAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Furl

Advertisement

Acciones

Información

2 respuestas

1 10 2009
Caridad Vivas

Gracias Daniel por permitirle al Señor trabajar en tu vida por medio del dolor.Por lo que veo , nuestra sanidad deseada no llegará completa en esta vida. Esto lo dicen otros que llevan más tiempo con un dolor como el nuestro, pèro en medio de nuestro dolor, encomendamos nuestras vidas a la dirección soberana de Dios. No soy ciega, la lacerante tristeza marará por siempre en nuestro corazón, pero no olvidemos que El Jesucristo mismo un día de estos enjugará todas nuestras lágrimas Apo. 7.17 hasta entonces, la sanidad será incompleta. El dolor se aminorará, pero no se disipa. Hay un aextraña mezcla de consuelo en la aflicción Sal. 119.50. Con la ayuda del Señor podemos disfrutar de una medida de sanidad. podemos seguir sonriendo por que hay esperanza en Cristo. Dios quiere que seamos una carta donde podamos decir que E´l sí consuela.Te amo hijo amado.

2 10 2009
Jose Daniel

Si, realmente esa herida NUNCA sana, pero se aprende a vivir con ella y a sacar lo positivo en medio de la afliccion. Le doy gracias a Dios por permitirme aprender de un golpe tan duro como este. Y por supuesto el apoyo de mi familia ha sido clave en este proceso. Te amo.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s




Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 61 seguidores