Rut 2:13-16 (Reina-Valera 1960)
13 Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas. 14 Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró. 15 Luego se levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis; 16 y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis.
Qué gran mujer fue Rut! Qué ejemplo de amor y perseverancia. Recordemos que después de haber quedado viuda decidió regresar con su suegra en lugar de buscar formar un nuevo hogar. Dejo todo lo que pudo haber tenido, su familia, su país, su religión y sus costumbres. Y lo hizo por amor a la que fue la madre de su esposo. Una vez en la tierra de Judá Rut tuvo que trabajar en los campos durante la siega de cebada ya que no había ningún varón en la familia que pudiera darles el sustento.
Me llama muchísimo la atención los versículos mencionados antes, porque son un claro ejemplo de nuestra relación con Dios, o de cómo debería ser. Nótese la actitud de Rut en el versículo 13, ella le pide a Bozz que le tenga misericordia y que halle ella gracia delante de sus ojos por dos razones, 1) por la había consolado y 2) porque le había hablado al corazón. Esto mismo es lo que hace Dios con nosotros. Cuando nos encontramos en aflicción o tristeza, cuando estamos pasando por necesidad, Dios nos brinda paz que sobrepasa todo entendimiento y nos consuela. El se convierte en nuestro amparo y nuestra fortaleza en medio de las tribulaciones. Además, Dios habla directamente a nuestros corazones a través del Espíritu Santo. De hecho El va mas allá de solo hablarnos, el quiere habitar en nuestros corazones y realizar grandes cosas con nuestras vidas.
Pero me impacta aun más la reacción de Rut al final de este pasaje, ella le agradece a Bozz por tratarla de esa manera aun cuando ella no es “ni como una de sus criadas”. Esa debería ser nuestra actitud ante Dios, debemos reconocer que no somos nada delante de Dios y que lo necesitamos a Él para poder respirar; si, algo tan sencillo como respirar no podemos hacerlo si no es por Dios. Muchas veces nuestro orgullo nos lleva a pensar que somos muy cargas o que somos mucha cosa, pero en realidad somos realmente pequeños ante ese Dios que mide el Universo entre su pulgar y su índice. Lo más increíble es que Dios envió a su Hijo a morir por nosotros en una cruz y todo por salvarnos. En lugar de pensar lo grande que somos o podemos llegar a ser, deberíamos agradecerle a Dios porque aparte de crearnos, se tomo el tiempo para salvarnos y somos suficientemente importantes para El como para sacrificar a su hijo. Todo esto por AMOR!
Ahora, si vemos el versículo 14, la reacción de Bozz es igualmente impresionante. El invita a Rut a comer en su mesa, de su comida y con su gente. Ella era, ante los ojos de todos, una simple cosechadora de cebada, pero aun así, Bozz la invita a comer de su mesa. Eso es lo que ha hecho Dios con nosotros, cuando mostramos una actitud humilde y de arrepentimiento el nos invita a gozar de sus deleites. Dios nos toma como a uno más de sus hijos y nos hace parte de su familia. Duele ver como muchas personas se pierden esta oportunidad día con día y es por eso que nosotros, los que ya somos creyentes debemos tener la actitud de Rut en el versículo 15.
Después de haber ganado la confianza de Bozz y de haber comido con él y los suyos, Rut se levanta y se pone a trabajar en lugar de quedarse sentada aprovechándose de la situación. Muchas veces el ser humano viene a Dios con problemas y cuando Dios lo recoge en su seno y lo alimenta el hombre se despreocupa y se dedica únicamente a recibir. Qué hermoso es ver personas que a pesar de todo lo que Dios les da se levantan para seguir trabajando y honrando a Aquel que nos ha dado todo. Qué tipo de Cristiano eres, el que se sienta a aprovechar las bendiciones de Dios o el que recoge la ciega para disfrutar de su trabajo en la eternidad?
Para cerrar quiero comentar la ultima reacción de Bozz en este pasaje. Al ver la actitud trabajadora de Rut, el decide ayudarle y como decimos hoy en día, darle una manita extra. Él le pide a su gente que dejen que ella coseche mas y que no la avergüencen. Sabes, Dios cuando nos ve trabajando para El muchas veces tira manojos de cebada en nuestro camino para que los recojamos, y a veces por nuestro estrés diario los dejamos pasar de lado.
Aprovecha las bendiciones que Dios pone en tu camino, pero recuerda que no es solo recibir. Recuerda que la vida cristiana se trata de dar. Dice la Biblia en Deuteronomio 28:13 “Y te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola: y estarás encima solamente, y no estarás debajo; cuando obedecieres a los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas.”, nosotros muchas veces queremos ser que Dios cumpla su promesa de hacernos cabeza, pero nos olvidamos de obedecer sus mandamientos, de guardarlos y cumplirlos.
Que Dios te Bendiga,