Vence al Mundo en Cristo

19 02 2010

Mateo 28:18-20 (Reina-Valera 1960)

18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

No hay tiempo más feo que cuando los papás se van a pasear y nos dejan solos en la casa. Si, yo se, seguramente estás pensando que cómo se me ocurre decir eso; pero imagínate que no puedas cocinar, lavar la ropa, limpiar tu casa y para peores, si no estás trabajando, ni siquiera tienes dinero para poder comprar comida express.

Algo parecido debieron haber pensado los discípulos en el pasaje de hoy. Tres años a la par del Maestro. DIOS mismo caminando con ellos, enseñándoles y cuidándoles y ahora se iba a ir y ellos iban a quedarse aquí. Pero Cristo les da las palabras más reafirmantes que jamás pudieran haber escuchado: “Yo estoy con vosotros todos los días.” Increíble, ¿cierto? Cristo estaría con ellos cada día de sus vidas, no de vez en cuando, no dependiendo del clima. Y lo mismo sucede con nosotros. Recuerda Gálatas 2:20.

Y no solamente nos dice que estará con nosotros siempre, sino que incluso nos afirma que EL tiene toda la autoridad. No parte, alguna, ¾, o .99%. Cristo tiene toda autoridad sobre el cielo y la tierra. Buenísimo, Cristo vive en mí y ÉL tiene toda autoridad. ¿Y qué debo hacer con eso? Ir y hacer discípulos. Esa es nuestra misión aquí en la tierra. Te lo pongo más fácil, Cristo quiere que seamos sus testigos aquí en el mundo, que le demos a conocer a todas las personas. Hechos 1:8.

Imagínate la confianza y seguridad que esas palabras les han de haber dado a los discípulos. Pero aún más, ellos llegaron a estar convencidos que es por medio de Cristo que la obra se lleva a cabo. Te lo pruebo.

Hechos 3:1-10. Pedro y Juan están caminando rumbo al templo de Jerusalén cuando ven a un cojo de nacimiento justo a la entrada del Templo. Nota que dice el pasaje que al cojo lo llevaban cada día al mismo lugar. ¿Cuánta gente pasaba por ahí y nadie pudo sanar al cojo? Pero Cristo si pudo sanarlo. Y digo Cristo porque fue a través de EL que Pedro lo sanó. En el nombre de Cristo el cojo de nacimiento fue sanado. Nadie más pudo arreglar la situación del cojo más que Cristo y Pedro fue el instrumento que utilizó para llevarlo a cabo.

¿A cuantos “cojos” espiritualmente has permitido que Cristo sane a través de ti? ¿Estás siendo un instrumento útil al Señor?

Solamente en Cristo hay salvación y nosotros somos sus testigos, sus enviados para llevar la cura contra el pecado y la muerte espiritual.

Hay un mundo allá afuera que se está perdiendo y si no me crees simplemente escucha las noticias. ¿Y qué estamos haciendo nosotros?

Pablo dice en 1Corintios 9:16 que le es impuesta la necesidad de predicar el evangelio, y cierra con una frase que muchas veces a nosotros nos parece imposible de sentir “¡ay de mi si no anunciaré el evangelio!”

Pedro le dijo al cojo que no tenía nada que ofrecerle más que Cristo y eso fue justo lo necesario.

No tienes porque tener miedo ya que en Cristo somos real sacerdocio y nación santa (1Pedro 1:9). DIOS nos está enviando a las naciones a llevar su mensaje de salvación.

No lo calles, predícalo. Predícalo con tu vida, sé testigo de lo que Cristo puede hacer en la vida de una persona, que otros puedan ver a Cristo en ti como una carta abierta.

Muchos vieron al cojo y no pudieron hacer nada; solamente Cristo pudo sanarlo.

¿A quien sanará Cristo a través de ti?

Cristo tiene toda la potestad sobre el cielo y la tierra y ha prometido estar con nosotros siempre. Te toca a ti ir y hacer discípulos a todas las naciones en SU Poder.

“1Co 9:16 Pues si anuncio el evangelio,  no tengo por qué gloriarme;  porque me es impuesta necesidad;  y  ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”

No hay tiempo más feo que cuando los papás se van a pasear y nos dejan solos en la casa. Si, yo se, seguramente estás pensando que cómo se me ocurre decir eso; pero imagínate que no puedas cocinar, lavar la ropa, limpiar tu casa y para peores, si no estás trabajando, ni siquiera tienes dinero para poder comprar comida express.

Algo parecido debieron haber pensado los discípulos en el pasaje de hoy. Tres años a la par del Maestro. DIOS mismo caminando con ellos, enseñándoles y cuidándoles y ahora se iba a ir y ellos iban a quedarse aquí. Pero Cristo les da las palabras más reafirmantes que jamás pudieran haber escuchado: “Yo estoy con vosotros todos los días.” Increíble, ¿cierto? Cristo estaría con ellos cada día de sus vidas, no de vez en cuando, no dependiendo del clima. Y lo mismo sucede con nosotros. Recuerda Gálatas 2:20.

Y no solamente nos dice que estará con nosotros siempre, sino que incluso nos afirma que EL tiene toda la autoridad. No parte, alguna, ¾, o .99%. Cristo tiene toda autoridad sobre el cielo y la tierra. Buenísimo, Cristo vive en mí y ÉL tiene toda autoridad. ¿Y qué debo hacer con eso? Ir y hacer discípulos. Esa es nuestra misión aquí en la tierra. Te lo pongo más fácil, Cristo quiere que seamos sus testigos aquí en el mundo, que le demos a conocer a todas las personas. Hechos 1:8.

Imagínate la confianza y seguridad que esas palabras les han de haber dado a los discípulos. Pero aún más, ellos llegaron a estar convencidos que es por medio de Cristo que la obra se lleva a cabo. Te lo pruebo.

Hechos 3:1-10. Pedro y Juan están caminando rumbo al templo de Jerusalén cuando ven a un cojo de nacimiento justo a la entrada del Templo. Nota que dice el pasaje que al cojo lo llevaban cada día al mismo lugar. ¿Cuánta gente pasaba por ahí y nadie pudo sanar al cojo? Pero Cristo si pudo sanarlo. Y digo Cristo porque fue a través de EL que Pedro lo sanó. En el nombre de Cristo el cojo de nacimiento fue sanado. Nadie más pudo arreglar la situación del cojo más que Cristo y Pedro fue el instrumento que utilizó para llevarlo a cabo.

¿A cuantos “cojos” espiritualmente has permitido que Cristo sane a través de ti? ¿Estás siendo un instrumento útil al Señor?

Solamente en Cristo hay salvación y nosotros somos sus testigos, sus enviados para llevar la cura contra el pecado y la muerte espiritual.

Hay un mundo allá afuera que se está perdiendo y si no me crees simplemente escucha las noticias. ¿Y qué estamos haciendo nosotros?

Pablo dice en 1Corintios 9:16 que le es impuesta la necesidad de predicar el evangelio, y cierra con una frase que muchas veces a nosotros nos parece imposible de sentir “¡ay de mi si no anunciaré el evangelio!”

Pedro le dijo al cojo que no tenía nada que ofrecerle más que Cristo y eso fue justo lo necesario.

No tienes porque tener miedo ya que en Cristo somos real sacerdocio y nación santa (1Pedro 1:9). DIOS nos está enviando a las naciones a llevar su mensaje de salvación.

No lo calles, predícalo. Predícalo con tu vida, sé testigo de lo que Cristo puede hacer en la vida de una persona, que otros puedan ver a Cristo en ti como una carta abierta.

Muchos vieron al cojo y no pudieron hacer nada; solamente Cristo pudo sanarlo.

¿A quien sanará Cristo a través de ti?

Cristo tiene toda la potestad sobre el cielo y la tierra y ha prometido estar con nosotros siempre. Te toca a ti ir y hacer discípulos a todas las naciones en SU Poder.

“1Co 9:16 Pues si anuncio el evangelio,  no tengo por qué gloriarme;  porque me es impuesta necesidad;  y  ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”





Vence las Pruebas en Cristo

17 02 2010

Mateo 14:22-33 Por lo extenso del texto haz click aca para leerlo completo

Es impresionante ver a un niño dar sus primeros pasos. Al inicio empieza con cierto, o en algunos casos, mucho temor. Pero poco a poco van aprendiendo a caminar, algunas veces se caen, otras veces se tambalean pero logran mantener el equilibrio. Pero todo eso les ayuda a afirmar la confianza y así poder superar una prueba más de la vida.

El pasaje de hoy habla de cuando Pedro caminó sobre el mar. El personaje principal de esta historia no es Pedro, sino Cristo, pero en Pedro aprendemos como somos nosotros muchas veces y también vemos la fidelidad de Cristo para nuestra vida.

De acuerdo con el pasaje, los discípulos se encontraban en una barca rumbo a la ribera, iban a cruza el mar de lado a lado pero a causa del fuerte viento, la barca en la que estaban se vio azotada por las olas a tal punto que tuvieron miedo. De lejos ven algo nunca antes visto. Ven a una persona caminar sobre el agua, y si ya estaban asustados por las olas, ahora estaban a punto de entrar en pánico. La persona que veían de lejos les hizo señas y les dijo que era Jesús, su maestro, pero no creían. Uno del montón decidió hacer algo al respecto y le dijo: “Si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” (vs. 28).

Ponte a pensar un momento, si afuera hay olas que están golpeando fuertemente la barca, ¿a quién se le ocurriría salir de la barca y pasar por esa situación? Solamente a aquella persona que confía en Cristo.

Muchas veces en nuestra vida nos vemos rodeados por pruebas, aflicciones, luchas, y momentos difíciles, y nuestra vida pareciera esa barca siendo azotada por el fuerte viento y las olas. Pero te tengo buenas noticias: Cristo puede mucho más que todo eso por lo que estás pasando.

El versículo lema del campamento dice que en Cristo todo lo podemos. Y ese todo significa todo. Romanos 8:37 dice que somos más que vencedores por medio (en) de aquel que nos amó. 2 Corintios 2:14 también nos reafirma que DIOS nos lleva siempre en triunfo en Cristo.

Nota lo que Pedro está diciendo: “Si eres tú” en otras palabras solamente Cristo sería capaz de hacerme caminar sobre el agua a pesar del viento y las fuertes olas. Cristo lo llamó y Pedro confió y obedeció.

Quiero que sepas que si Cristo vive en ti, todas esas pruebas, luchas y momentos difíciles han sido vencidos por Cristo en la cruz, y por medio de El, nosotros somos no solamente vencedores, sino más que vencedores, no obstante debes pasar ellos. La pregunta más lógica sería ¿por qué?

La respuesta está en los últimos 3 versículos del pasaje de hoy.

En el versículo 29-30, Pedro sale de la barca y empieza a caminar hacia Cristo pero de repente mira su entorno, tuvo miedo y empieza a hundirse, eso es algo que nosotros muchas veces tendemos a hacer también.

Y en los versículos 31-33 vemos tres lecciones aprendidas por los discípulos de Jesús, y espero que nosotros también aprendamos de ellas.

Las pruebas nos sirven para:

  1. Nos enseñan que Cristo siempre estará allí para ayudarnos justo en el momento indicado y no nos dejará hundirnos si clamamos a él (Romanos 8:38-39).
  2. Nos revelan como está nuestra fe y también nos perfeccionan (Santiago 1:2-4). Es similar a lo que hace el fuego con el oro para limpiarlo de las impurezas.
  3. Nos reafirman el poder de DIOS (2 Corintios 12:9).

Pero esto sólo es posible si, al igual que Pedro, vamos caminando hacia El. Es necesario que tengas una buena comunión con Cristo por medio de Su Palabra, la oración, y congregándote con los hermanos en la Fe.

Es Su Palabra la que nos revela esas áreas de nuestra vida que no están bien delante de EL.

Es la oración la que nos ayuda a mantenernos firmes ante las pruebas y los ataques de enemigo (Mateo 26:41).

Es por medio de la iglesia que Cristo perfecciona a los santos para su Obra (Efesios 4:12).

Para terminar, quiero que pienses en estos siguientes versículos: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de DIOS, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi.” Gálatas 2:20

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

Si estás en Cristo, ÉL vive en ti. Su presencia y poder reposa en ti y eso te hace más que vencedor. ¡No tengas miedo, sal de la barca y camina hacia ÉL!

Es impresionante ver a un niño dar sus primeros pasos. Al inicio empieza con cierto, o en algunos casos, mucho temor. Pero poco a poco van aprendiendo a caminar, algunas veces se caen, otras veces se tambalean pero logran mantener el equilibrio. Pero todo eso les ayuda a afirmar la confianza y así poder superar una prueba más de la vida.

El pasaje de hoy habla de cuando Pedro caminó sobre el mar. El personaje principal de esta historia no es Pedro, sino Cristo, pero en Pedro aprendemos como somos nosotros muchas veces y también vemos la fidelidad de Cristo para nuestra vida.

De acuerdo con el pasaje, los discípulos se encontraban en una barca rumbo a la ribera, iban a cruza el mar de lado a lado pero a causa del fuerte viento, la barca en la que estaban se vio azotada por las olas a tal punto que tuvieron miedo. De lejos ven algo nunca antes visto. Ven a una persona caminar sobre el agua, y si ya estaban asustados por las olas, ahora estaban a punto de entrar en pánico. La persona que veían de lejos les hizo señas y les dijo que era Jesús, su maestro, pero no creían. Uno del montón decidió hacer algo al respecto y le dijo: “Si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” (vs. 28).

Ponte a pensar un momento, si afuera hay olas que están golpeando fuertemente la barca, ¿a quién se le ocurriría salir de la barca y pasar por esa situación? Solamente a aquella persona que confía en Cristo.

Muchas veces en nuestra vida nos vemos rodeados por pruebas, aflicciones, luchas, y momentos difíciles, y nuestra vida pareciera esa barca siendo azotada por el fuerte viento y las olas. Pero te tengo buenas noticias: Cristo puede mucho más que todo eso por lo que estás pasando.

El versículo lema del campamento dice que en Cristo todo lo podemos. Y ese todo significa todo. Romanos 8:37 dice que somos más que vencedores por medio (en) de aquel que nos amó. 2Corintios 2:14 también nos reafirma que DIOS nos lleva siempre en triunfo en Cristo.

Nota lo que Pedro está diciendo: “Si eres tú” en otras palabras solamente Cristo sería capaz de hacerme caminar sobre el agua a pesar del viento y las fuertes olas. Cristo lo llamó y Pedro confió y obedeció.

Quiero que sepas que si Cristo vive en ti, todas esas pruebas, luchas y momentos difíciles han sido vencidos por Cristo en la cruz, y por medio de El, nosotros somos no solamente vencedores, sino más que vencedores, no obstante debes pasar ellos. La pregunta más lógica sería ¿por qué?

La respuesta está en los últimos 3 versículos del pasaje de hoy.

En el versículo 29-30, Pedro sale de la barca y empieza a caminar hacia Cristo pero de repente mira su entorno, tuvo miedo y empieza a hundirse, eso es algo que nosotros muchas veces tendemos a hacer también.

Y en los versículos 31-33 vemos tres lecciones aprendidas por los discípulos de Jesús, y espero que nosotros también aprendamos de ellas.

Las pruebas nos sirven para:

  1. Nos enseñan que Cristo siempre estará allí para ayudarnos justo en el momento indicado y no nos dejará hundirnos si clamamos a él (Romanos 8:38-39).
  2. Nos revelan como está nuestra fe y también nos perfeccionan (Santiago 1:2-4). Es similar a lo que hace el fuego con el oro para limpiarlo de las impurezas.
  3. Nos reafirman el poder de DIOS (2Corintios 12:9).

Pero esto sólo es posible si, al igual que Pedro, vamos caminando hacia El. Es necesario que tengas una buena comunión con Cristo por medio de Su Palabra, la oración, y congregándote con los hermanos en la Fe.

Es Su Palabra la que nos revela esas áreas de nuestra vida que no están bien delante de EL.

Es la oración la que nos ayuda a mantenernos firmes ante las pruebas y los ataques de enemigo (Mateo 26:41).

Es por medio de la iglesia que Cristo perfecciona a los santos para su Obra (Efesios 4:12).

Para terminar, quiero que pienses en estos siguientes versículos: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de DIOS, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi.” Gálatas 2:20

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

Si estás en Cristo, ÉL vive en ti. Su presencia y poder reposa en ti y eso te hace más que vencedor. ¡No tengas miedo, sal de la barca y camina hacia ÉL!





Vence la muerte en Cristo

15 02 2010

Juan 11:1-44: Por lo extenso del texto haz click aca para leer el pasaje de hoy.

¿Sabías que un cuerpo muerto sin ningún tipo de preparación post-mortem puede durar solamente entre 24 a 30 horas antes de llegar al estado de descomposición?

No es una forma muy bonita de empezar un devocional pero piensa un momento en eso. En 24 horas, en otras palabras un día, el cuerpo humano muerto ya presenta signos claros de descomposición.

¿Y por que te menciono esto? El relato de hoy habla sobre una persona, Lázaro, que llevaba 4 días muerto en una tumba. No uno sino cuatro. El versículo 3 describe a Lázaro como “… el que amas…”. Jesús amaba a Lázaro.

De acuerdo con el relato, Lázaro se hallaba enfermo en su cuidad natal y sus hermanas, María y Marta enviaron un mensajero adonde Jesús para avisarle y así poder ir y sanarlo. Y según leemos, Jesús llegó justo a tiempo.

Tal vez te preguntes por que digo que llegó justo a tiempo. Lee el versículo 25. ¿Lo ves? “… el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”

Jesús sabía que para cuando el llegara donde estaba Lázaro, el ya iba a estar muerto, bien muerto; pero Jesús también sabía otra cosa y es que la vida y la resurrección está en EL. Y no es que él tiene vida, sino que Cristo es la vida y la resurrección. Cristo llamó a Lázaro, al que amaba, y al sonido de su voz, Lázaro salió de la tumba, ¡más vivo que nunca!

Cristo es la única persona que tiene potestad absoluta sobre la vida. Mira lo que dice Juan 1:3 y Colosenses 1:15-17. Cristo no solamente crea las cosas sino que en ÉL, todas las cosas subsisten.

Ahora, tal vez te preguntes ¿y esto que tiene que ver con nosotros? ¿De que me sirve que Cristo haya resucitado a un muerto de 4 días?

La Palabra de DIOS dice en Romanos 5:12 que por culpa del pecado todos nosotros nos encontramos en el mismo estado de Lázaro. Efesios 2:1 afirma que todos, sin excepción, estábamos o estamos muertos en nuestros delitos y pecados. El pecado ha causado que andemos en un estado de muerte espiritual delante de DIOS.

Piensa, si Lázaro, con 4 días de muerto, pudo haber olido feo, ¿cuánto más nosotros despedimos un olor no grato a DIOS a causa de nuestra muerte espiritual? Y esta muerte nos aleja de DIOS, nos separa así como Lázaro estaba separado del resto de la gente en una tumba.

Pero también compartimos otra cosa con Lázaro, y es que al igual que él, DIOS también nos ama. A pesar de nuestra putrefacción espiritual, DIOS decidió darnos vida; resucitarnos de la muerte por medio de su Hijo. (Juan 3:16)

Su salvación está abierta para que todo aquel que crea en EL, sin importar que tan lejos estés de DIOS, o que tan tarde sea, puedas tener esa vida abundante que Cristo tiene para ti.

Lázaro, estando muerto, escuchó su voz, obedeció y salió. ¿Cuál va a ser tu respuesta al llamado de Cristo para ti? No esperes más, sal de la tumba en Cristo.

1 Juan 5:11-12

1 Jn. 5:11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna;  y esta vida está en su Hijo.

1 Jn. 5:12 El que tiene al Hijo,  tiene la vida;  el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida

Que Dios te Bendiga,





¡Échalo TODO Fuera!

11 02 2010

Números 33:55 (Reina-Valera 1960)

55 Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis.

Recuerdo cuando era niño y me pedían que sacara la basura de la casa para que se la llevara el camión. A veces quedaban gotas de agua de la bolsa en el piso y yo, por pereza de limpiar, lo que hacía era pasarles la suela de mi zapato por encima para que mi mama no las viera. Al rato, el olor a podrido era insoportable y al final mi mama tenía que limpiar todo; no solo donde cayeron las gotas sino también donde quiera que yo hubiera puesto mi zapato.

Este pasaje es un claro ejemplo de lo que te estoy contando arriba. Leer el libro de Números puede ser un poco tedioso, y no te miento, a veces un poco aburrido. Pero en medio de toda esa lista de nombres, lugares y repeticiones, encontramos pasajes importantísimos como el de hoy. El pueblo de Israel tenía cerca de 10 años de estar peregrinando por el desierto, casi toda la generación había muerto y Dios se prepara para introducirlos en la tierra prometida. Pero antes, una victoria más, la derrota de Madian.

Una vez que Madia fue derrotado Dios le dice a su pueblo que se repartan las tierras, pero les da una ordenanza especifica, ECHAR de la tierra a los moradores de ella, porque de lo contrario les harán la vida IMPOSIBLE.

Esto mismo es lo que Dios pide de nosotros cuando aceptamos a Jesucristo como Salvador personal. ¡Dios pide que ECHEMOS fuera TODO! Sí, todo aquello de nuestra vieja manera de vivir, todo aquello que pueda separarnos o alejarnos del amor de Dios, todo aquello que evite un crecimiento espiritual genuino y una vida consagrada a Dios.

¿Qué sucede cuando dejas algo en tu vida que deberías haber desechado? De la misma manera a como el piso de mi casa agarraba un olor espantoso, pues así nuestra vida agarra un olor insoportable y esta pequeña cosa de la cual no nos deshicimos puede echarlo todo a perder.

En mi caso, hubiera sido menos trabajo limpiar un par de gotas que todo el piso de la casa. Pues en la parte espiritual es lo mismo. Siempre es mucho más fácil limpiar un par de cosas que nos están molestando ahora y no dejarlas esparcirse por todo nuestro corazón porque después el trabajo de limpieza y regeneración es mucho mas grande.

Puede que en este momento tengas algo en tu vida que sabes que te afecta tu relación con Dios, pero por la costumbre no puedes dejarlo o ECHARLO de tu vida. Quiero motivarte a que tomes ese paso de valentía y le digas al Señor que estas dispuesto a dejarlo todo por seguirlo a Él. Dile que sabes que en tus propias fuerzas no vas a poder resistir ese problema, pero que estás seguro que con su apoyo y protección podrás salir adelante.

Y recuerda, ECHALO TODO fuera…no dejes que se pudra nada de eso que te incomoda.

Que Dios te bendiga,





Alza Tus Ojos y Mira La Cruz

4 02 2010

Números 21:6-9 (Reina-Valera 1960)

6 Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. 78 Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. 9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.

El pueblo de Israel continuaba su peregrinar por el desierto. Aun cuando Dios entregaba a los pueblos que habitaban la tierra en sus manos, ellos continuaban buscando excusas para quejarse contra Dios y revelarse. En esta ocasión, se revelan porque Dios los alimentaba con Mana y ellos deseaban tener lo que comían en Egipto.

En los libros de Éxodo a Números es constante ver las quejas del pueblo, la respuesta de Dios, luego más quejas y así sucesivamente. Pero llega el momento en el que Dios también comienza a castigar al pueblo porque blasfemaban contra Él. En esta ocasión no fue la excepción. Luego de las murmuraciones del pueblo, Dios envía serpientes venenosas que los ataquen y muchos mueren a causa de esto. Antes las suplicas del pueblo, Dios le indica a Moisés que levante una serpiente de bronce en un asta y que todo aquel que mire la serpiente no morirá.

Me gusta mucho este pasaje porque cada vez que lo leo pienso en la figura de Jesucristo y su obra en la cruz. La serpiente es símbolo de Satanás y del pecado. El pueblo de Israel pecó y Dios mando un castigo que se arrastraba en medio de ellos y los hería de muerte. A raíz de nuestro pecado, estamos a expensas de Satanás y somos constantemente mordidos por la serpiente. Pero hay una salida a esta muerte en la que vivimos y es levantar nuestros ojos y mirar a la cruz vacía donde Jesús pagó el precio por nosotros.

Para que los israelitas pudieran salvarse y no morir debían mirar la serpiente colgando de un asta. Jesús cuando murió en la cruz, llevo todo nuestro pecado sobre sus hombros y si decidimos mirar eso y reconocer que somos pecadores, Él nos perdona y nos da la salvación.

Lamentablemente hay muchos que van rumbo a la perdición y se continúan arrastrando en su pecado, pero la gran pregunta es ¿Qué estás haciendo tu para que otros llegan al conocimiento de la verdad? ¿Murmuras contra Dios, juegas con el pecado para complacer a tus amigos o compañeros de trabajo o les hablas a otros de Jesucristo y pones a Dios como el primer lugar de tu vida?

Cuando sientas que estas siendo atacado por la serpiente del pecado, recuerda hacer un alto en el camino y mirar a la cruz que está vacía. Recuerda que ese sacrificio puede significar tu entrada al cielo. Lo único que tienes que hacer es aceptarlo.

Que Dios te bendiga,